Es tiempo de volver

Para las mujeres formadas en un contexto tradicional, suele suceder que la posición que se ocupa en el tablero de la vida, siendo primero “la hija de” y luego “la esposa de” y la “madre de”, se conviertan en nuestros referentes de identidad.

Por eso, cuando por causas naturales u otros factores esas relaciones terminan, llega el momento de dejarlos ir o perdemos irremediablemente  a los padres, a la pareja y a los hijos, las mujeres sentimos como si también perdiéramos aquello que nos define.

De pronto, pareciera que, sin esos referentes, no sabemos quiénes somos, ni por qué o para qué estamos en este mundo y en esta vida y nos sentimos vacías o incompletas. Condicionadas a vivir con y para los demás, no tenemos idea de cómo vivir con y para nosotras mismas.

Como mujer, una de las cosas más difíciles que he tenido que aprender es a verme a mí misma, exactamente como soy y saberme suficiente. He tenido que desaprender la idea social de quién yo “debería ser”, y ahora abrazar a la que soy realmente, con todo y mis fallas y defectos.

El camino de regreso hacia mi propio ser es un camino muy largo, una de esas veredas viejas que por tanto tiempo sin haberse recorrido, se desdibuja.

Pero aquí voy, queriéndome mejor a mí misma, redescubriendo mi valor personal y no en función de mi relación con otros…no para ser “como antes”, sino para empezar a ser como nunca fui: la mejor versión de mí como mujer “por mí, para mí, conmigo” y sin miedo.

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