¿Cómo terminas tu año 2024? Esta sería la pregunta que me gustaría y te invito a hacerte como un ejercicio introspectivo, con la finalidad de hacer un recuento de lo que nos dejó este año 2024 y lo que deseamos que suceda en 2025.
Y es que la mayoría de las personas vivimos de manera tan acelerada en estos tiempos, y no es para menos; estamos tan preocupados por la posada, la fiesta de Navidad y fin de año, la ropa que me pondré, ¿qué cenaremos?, etc., que pocos nos detenemos a reflexionar qué fue lo que nos dejó el año que se va, y, ¿por qué no?, ¿qué se llevó? Quizá este año te divorciaste, cambiaste de casa o de residencia, tal vez te quedaste sin trabajo o tuviste la pérdida de algún familiar o amigo en este año que se va, o, por el contrario, obtuviste un ascenso laboral, terminaste tus estudios, lograste bajar de peso, compraste casa o carro, etc. En fin, tuviste muchas satisfacciones este año, afortunadamente.
La vida se nos va tan rápido que no alcanzamos a apreciar lo que tenemos aún, las personas que nos llenan de felicidad con su presencia, los momentos en los que estamos pasando bien rodeados de los nuestros, ya sean amigos, compañeros de trabajo, del gimnasio o familiares nucleares o extendidos.
Y realmente esta introspección también me la hago yo en este momento. A decir verdad, este año me ha traído muchísimas satisfacciones a nivel personal y profesional. Viví muchos momentos en los que me sentí sumamente feliz y muy agradecida por ello. Sin embargo, hoy por hoy, mi cierre de año no es como esperaba. Al igual que muchos, estaba ocupando mi tiempo en preparar todo para un cierre espectacular y haré lo posible por que así sea, aunque debo reconocer que también este año me trajo una gran pérdida: la de una queridísima amiga, a quien, por cierto, dedico en su honor y memoria esta columna.
Esta sacudida emocional que te da la partida de un ser querido, como lo fue en mi vida, y más tan repentinamente y a tan joven edad (46 años), me hace “frenar” el día de hoy y reflexionar en lo vulnerables que somos todos en esta vida, en que nada tenemos asegurado, y que la vida misma es como una montaña rusa, en la que a veces estamos arriba y en otras abajo. Es necesario poner el freno de mano y valorar lo que tenemos, principalmente salud y vida, con ello la posibilidad de empezar de nuevo una vez más, siempre con la misma fuerza que el año anterior y con la fe y esperanza de que el próximo sea mucho mejor.
En memoria de los que ya no están entre nosotros, hagamos un espacio para apreciar y valorar lo que aún tenemos y sigamos en pie de lucha hacia un nuevo horizonte, con nuevas metas, objetivos, expectativas, pero siempre agradeciendo por lo que tenemos alrededor.
Les deseo un cierre de año feliz, con mucha salud y resiliencia.
Abrazos con cariño,
su amiga,
Dra. Griselda Reyna