Desde el anuncio en redes sociales de la nueva versión de “Nosferatu” en el 2025, estaba ansiosa por verla, pues muchos factores hacían que me resultara irresistible.
Durante mi etapa universitaria, en la materia de “Cine” nos hablaron sobre el expresionismo alemán, una corriente cinematográfica de temas sombríos y oscuros, y una de las cintas que más me impactó fue precisamente “Nosferatu”, película de terror creada en 1922.
Otro ingrediente que alentaba mis ansias era la temática: vampiros. Quien me conoce bien sabe que siempre ha llamado mi atención.
Bajo este tenor, hay que agregarle que la historia de “Nosferatu” está basada en la novela de Bram Stoker, “Drácula”, mi libro preferido y que ya he leído un montón de veces (aunque no tantas como las que he visto “Betty la Fea”, pero esa es otra historia) y cuya película, es también una de mis favoritas.
Por si fuera poco, la idea del actor Bill Skarsgård como protagonista de la nueva cinta, hacía todo mejor, pues aunque muchos lo conocen de “It” (2017) para acá, yo lo vi por primera vez en la serie “Hemlock Grove” (2013), donde Bill interpreta precisamente a un vampiro.
Y pues ahí estaba yo: en una sala premier de Cinemex, que según el nombre (además de por su costo) es por los asientos que supuestamente son más cómodos, pero déjenme decirles que no me lo parecieron para nada, sin embargo, estaba más que lista para disfrutar de la función, por supuesto, y lo escribo con mayúsculas: SIN NIÑOS, así que mis chamacos ya los había dejado encargados.
Y no se trata solamente de querer disfrutar al cien la cinta, sino de que, “Nosferatu” (2024) es una película de terror, clasificación B15, es decir, que no está dirigida para menores de 15 años, y por supuesto, no hay niños de 15 años.
Pero no sé si bajo la onda de “yo dejo que mi hijo (a) vea todo y le explico de qué se trata”, por mera ignorancia, ‘nomás’ porque podían o porque de plano pensaron que porque decía “Nosferatu” se trataba de algo relacionado con Bob Esponja (para quienes no entiendan esto, el vampiro ha tenido varias apariciones en algunos episodios de la serie animada), una pareja entró a la sala con quien creo que sería su hijo, y no aparentaba más de 10 años.
No sé cuántas cosas pasaron por mi cabeza, pero estaba segura de que la criatura no la iba a pasar nada bien.
No se preocupen, no daré spoilers para quienes no la hayan visto o no sepan del tema, pero dio inicio con todo lo que implica una película de ese tipo, así como algunas escenas de contenido muy explícito de elevada temperatura, y créanme, que una parte de mi cerebro apreciaba la película y otra, reflexionaba (se preocupaba) sobre en qué estaría pensando ese niño mientras era expuesto a tales contenidos.
Y seguramente muchos podrán decir “los niños de ahora ven cosas peores que esas” y por un momento lo pensé, y hasta adopté la postura de “pues que cada quien eduque a sus hijos cómo mejor deseen, yo seguiré siendo cuidadosa con los míos” y puede ser, pero aquí la cosa es que esos niños que se “nutren” de todo eso, están en contacto con los que no lo ven, y de una u otra manera los va a afectar, porque les recuerdo, vivimos en sociedad, somos parte de una comunidad, y los hábitos y costumbres, por diversos que sean, tienen un impacto en todos, así que aunque no los consumamos, nos afecta.
Muchos especialistas han advertido sobre que los niños no procesan la información de la misma manera que un adulto, no importa que tanto se les explique, o si es con peras o manzanas, su nivel cognitivo no es igual que el tuyo, papá o mamá que quizás crees que dándole acceso a todo, tu hijo será más maduro.
Lo que si tendrá son trastornos del sueño como pesadillas o terrores nocturnos, desinformación, afectaciones psicológicas y emocionales, pudiendo desarrollar conductas nocivas en contra de él, como de los demás.
Después de muchos minutos y de que se vieran cosas en pantalla, que me gustaría platicarles pero me las ahorro para evitar una sanción, déjenme decirles que la pareja, acompañada del niño, salió del sitio, en medio de la oscuridad de la sala… y de la oscuridad que haya entrado en esa pequeña mentecita.
Todos los contenidos tienen un impacto en las personas sobre todo en los niños, y en su caso, lo que reciban durante su niñez tendrán influencia en el adulto que será mañana, así que seamos cuidadosos y ¡no hay prisa! la vida adulta de por sí puede llegar a ser bastante dura, como para introducir a tan temprana edad a nuestros hijos en esta dureza.