
Lo que comenzó como una inquietud personal en medio de fiestas y eventos sociales, hoy se ha transformado en una propuesta sólida dentro de la coctelería para eventos en Reynosa. Bajo la visión de Sergio Anaya, Nómada nace desde la observación, la creatividad y el deseo de hacer las cosas diferente, apostando por experiencias que van más allá de una bebida.
EL ORIGEN DE UNA IDEA
“Siempre me han atraído las fiestas y los eventos sociales, pero no solo como invitado, sino como alguien que podía aportar ideas. Con frecuencia asistía a eventos pensando en cómo los habría hecho diferente”, comparte Sergio Anaya. Fue precisamente esa mirada crítica la que dio pie al nacimiento del proyecto.
“Así nació Nómada, de manera muy orgánica, desde la inquietud de formar parte de esos espacios desde otro lugar”. Al identificar que los bares móviles en su ciudad no conectaban con lo que él buscaba, decidió crear propuestas más creativas que realmente aportaran algo distinto. “El punto de quiebre llegó cuando entendí que la respuesta de la gente no solo validaba la idea, sino que podía llevarla a otro nivel. Fue entonces cuando decidí formalizar el proyecto y construir una marca con identidad propia, enfocada en crear experiencias completas”.
APRENDER A CREAR EXPERIENCIAS
Desde el inicio, el enfoque fue claro: escuchar. “Al comenzar, entendí que la clave estaba en escuchar a la gente y lo que realmente quería para sus eventos. Siempre tuve claro que no quería ser uno más en el negocio de bebidas, sino ofrecer algo diferente”, explica Anaya.
Esa diferencia se construyó desde los detalles. “Busqué ir más allá de solo servir tragos, apostando por crear una experiencia completa. Eso implicó proponer ideas nuevas en los eventos y cuidar cada detalle: desde la presentación y la calidad, hasta un mobiliario llamativo e innovador”. Con el tiempo, la visión se confirmó: “la diferencia no está solo en la bebida, sino en todo lo que la rodea”.
EL RETO DE CONSTRUIR EQUIPO
El crecimiento también trajo consigo desafíos importantes, especialmente en la construcción de un equipo sólido. “Uno de los mayores retos ha sido formar un equipo que realmente se identifique con el proyecto, que disfrute lo que hace y que entienda la esencia de la marca”, señala Sergio Anaya.
Hoy, Nómada es el resultado de un trabajo colectivo. “Somos un equipo de bartenders, staff de apoyo, carpinteros y diseñadores que, trabajando juntos, hacemos posible cada evento”. Este proceso le dejó una lección clara: “Nómada no solo se trata de coctelería, sino de las personas que están detrás de cada experiencia”.
UN CRECIMIENTO
QUE CONFIRMA EL CAMINO
La aceptación del concepto fue inmediata, pero hubo un momento que marcó un antes y un después. “Desde un inicio, Nómada fue muy bien recibido, en cuestión de poco ya teníamos una agenda muy sólida”, recuerda.
Sin embargo, el cierre de 2023 fue decisivo: “tan solo 10 meses después del lanzamiento, logramos cerrar el año con más de 100 eventos. Sin duda, me hizo darme cuenta que tenía algo en crecimiento, algo sólido”.
MÁS ALLÁ DEL NEGOCIO
Más que números, el valor del proyecto se mide en experiencias compartidas. “Lo más valioso ha sido la satisfacción de escuchar cómo la gente habla de la marca y el interés genuino por que seamos nosotros quienes estemos presentes en momentos tan importantes como una boda, un cumpleaños o cualquier celebración”, comparte.
La confianza de sus clientes ha sido clave. “Saber que confían en nosotros para formar parte de esos momentos es algo que no tiene precio”. Incluso, el proyecto redefinió su camino personal: “aunque soy abogado de profesión, crear Nómada me cambió por completo la perspectiva de lo que imaginaba para mi vida profesional”, afirma Sergio Anaya.
UNA MIRADA HACIA ATRÁS
Con la experiencia adquirida, el consejo hacia sus inicios es claro. “Le diría que confíe más en su intuición y que no espere a tener todo perfecto para empezar. Que se arriesgue”.
El aprendizaje, reconoce, estuvo en el proceso. “Muchas de las cosas más importantes las aprendimos en el camino, y ahí estuvo gran parte del crecimiento”. También hay una invitación a disfrutar cada etapa: “que disfrute más el proceso, que se relaje… porque al inicio todo pasa demasiado rápido”.
Y, sobre todo, valorar cada paso. “Que valore cada pequeño logro, porque la emoción de lograr algo por primera vez, por mínimo que sea, es un sentimiento que no vuelve igual. Con el tiempo deja de sentirse como ese rush del inicio, y justo por eso vale la pena disfrutarlo cuando pasa”.
LO QUE SIGUE
El futuro de Nómada apunta a la expansión, pero sin perder su esencia. “Buscamos llevar Nómada a más lugares, a otras ciudades, pero siempre manteniendo nuestra esencia bien definida”, señala Sergio Anaya.
El crecimiento, asegura, será consciente. “La idea es crecer cuidando cada detalle y asegurándonos de que la experiencia siga siendo la misma sin importar el lugar”. La meta es clara: “me encantaría que la marca forme parte de celebraciones en cualquier parte de México, llevando nuestro concepto a nuevos contextos y adaptándolo sin perder identidad”.
AGRADECIMIENTOS
Detrás del proyecto hay una red de apoyo fundamental. “Agradezco a Dios por darme salud, fuerza y creatividad para seguir haciendo lo que me gusta. A mi madre, que ha sido todo en este proceso: chofer, exprimidora profesional de limón, decorador… y básicamente cualquier puesto que haga falta”.
También reconoce a su círculo cercano y a quienes han confiado en la marca: “A mi familia y amigos, que me apoyan y celebran cada idea. A mis clientes, por confiar en mi trabajo y recomendarlo. Y a los planners que apuestan por Nómada y forman parte de este crecimiento”.





