
A lo largo de este tiempo en que hemos estado trabajando con muchas familias y sus perros mascota, hemos notado una situación algo preocupante, la obesidad canina. Estimamos que más de la mitad de los perros domésticos presentan algún grado de sobrepeso en esta zona geográfica. Esto debería ser preocupante para los tutores de los perritos domésticos, ya que esto incrementa el riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y articulares, además de reducir la esperanza de vida de nuestras mascotas.
Siempre les vamos a recordar que la actividad física compartida entre perros y tutores, no solo es una herramienta terapéutica, sino también un medio para fortalecer el vínculo afectivo y mejorar la calidad de vida de ambos. El ejercicio regular en los perros, contribuye a mantener un balance energético adecuado, que favorece la salud, estimula la mente, reduce el estrés. Los tutores que realizan actividad física junto a sus animales también obtienen beneficios significativos: mejoran su condición física, disminuyen niveles de ansiedad y desarrollan rutinas más saludables. Esta rutina convierte la actividad física en un recurso integral de bienestar.
El papel del médico veterinario es fundamental en este proceso. Su responsabilidad incluye educar a los tutores sobre la importancia del ejercicio, diseñar planes personalizados según la raza, edad y estado de salud del perro, monitorear el progreso mediante evaluaciones periódicas de peso y condición corporal, esto incluye llevar un registro en una libreta o aplicación. Se recomiendan realizar revisiones veterinarias cada seis meses o antes según las instrucciones del veterinario.
Un plan paso a paso para trabajar con un perro diagnosticado como obeso incluye: actividad física que debe ser entendida como parte de un tratamiento integral que combina nutrición adecuada, control de premios y chequeos regulares.
Para la alimentación controlada, consultar con el veterinario el peso ideal del perro, para poder medir la comida por volumen o peso y evitando el cálculo a ojo o tanteo. Una forma para suministrar el alimento, puede ser dividir la cantidad diaria en dos o tres raciones o también se pueden utilizar juguetes dispensadores de comida, para controlar la ingesta excesiva, esta última, es una buena forma de trabajar con su mascota, y también es importante sustituir premios refinados o procesados, por opciones saludables como zanahoria o manzana.
Nota: es crucial evitar restos de comida de consumo humano, ya que estos tienen alto contenido en grasa y sal.
Si el perro presenta obesidad avanzada, los ejercicios deberán ser progresivos, iniciar con paseos cortos de 10 a 15 minutos, aumentar gradualmente hasta alcanzar 25 a 30 minutos diarios, incorporar juegos interactivos como pelota o mordederas, en algunos casos se puede considerar la natación como alternativa segura para perros con problemas articulares. Para evaluar la condición corporal, se pude mediante palpación de costillas y observación de la cintura.
Si te interesa conocer más del tema debes consultar con tu veterinario de confianza o también puedes contactarnos a través de nuestras redes sociales.

