Magaly Deándar: una mujer de raíces y compromisos.

Magaly Deándar.

La vida pública permite conocer una parte de las personas: sus responsabilidades, decisiones y compromisos. Sin embargo, hay otra historia que se construye lejos de los reflectores, en la convivencia familiar, los recuerdos de infancia y los valores que permanecen con el paso de los años. En el caso de Magaly Deándar, esa faceta está estrechamente ligada a su familia, a su relación con Reynosa y a una sensibilidad que reconoce como parte de quien ha sido desde niña.

En su vida cotidiana disfruta las cosas sencillas: una buena conversación, compartir la mesa, reírse y pasar tiempo con las personas que quiere. Son momentos que le permiten hacer una pausa entre las responsabilidades y recordar lo que realmente importa. Se describe como una mujer cercana a los suyos, platicadora cuando está en familia, pero también capaz de disfrutar la compañía desde el silencio y la escucha.

Al recordar a la niña que fue, identifica en ella una curiosidad y una sensibilidad que siguen presentes. Siempre le interesó lo que ocurría a su alrededor y las historias de otras personas, una característica que, con el tiempo, también encontró un lugar en su manera de relacionarse con quienes se acercan a ella.

LAS ENSEÑANZAS QUE PERMANECEN

Gran parte de los valores que hoy considera fundamentales tienen su origen en casa. De sus padres aprendió la importancia del respeto, la gratitud y la sencillez, principios que para ella no deben limitarse al trato con la familia o las personas cercanas, sino extenderse a todos los ámbitos de la vida. La manera de dirigirse a alguien, cumplir la palabra y reconocer el valor de los demás son aspectos que, considera, terminan diciendo mucho más de una persona que cualquier presentación.

Dentro de esos recuerdos, su mamá ocupa un lugar especial. Magaly conserva presente su disposición para estar pendiente de los demás, una forma de ayudar sin buscar reconocimiento y que dejó una huella en su manera de entender el acompañamiento. Más que un gesto aislado, fue un ejemplo que observó con los años y que poco a poco se convirtió en una referencia para su propia vida.

“Hay personas que ayudan sin hacer ruido y sin esperar reconocimiento; ese ejemplo se queda contigo.”

Esa enseñanza también influyó en la forma en que comenzó a involucrarse con las necesidades de otras personas. Lo que inicialmente surgió de los valores aprendidos en familia fue adquiriendo un significado distinto a través de las experiencias: escuchar una preocupación, orientar a alguien o encontrar una vía para atender una situación le permitió comprender que, en ocasiones, una respuesta oportuna puede hacer una diferencia importante en un momento complicado.

ESCUCHAR PARA COMPRENDER

Para Magaly, acercarse a una persona que necesita ayuda implica, antes que nada, entender qué está viviendo. Aunque la intención de resolver pueda surgir de inmediato, considera que escuchar con atención es indispensable para identificar qué necesita realmente cada persona. Las conversaciones que ocurren en una casa, en la calle o en una oficina permiten conocer circunstancias que no siempre se reflejan en los informes y que ayudan a comprender cómo las decisiones repercuten en la vida cotidiana.

Entre las experiencias que guarda en la memoria están aquellas en las que alguien llega preocupado, con la sensación de que no ha encontrado quién lo escuche, y después de conversar consigue orientación o una ruta para atender su problema. Magaly prefiere mantener la privacidad de esas historias, pero reconoce que cada encuentro deja una enseñanza sobre la importancia de acompañar sin asumir que todas las personas necesitan lo mismo.

“Cuando escuchas a una persona y ves que una gestión, una orientación o simplemente una respuesta oportuna puede hacerle más llevadero un momento difícil, comprendes que tienes que involucrarte más.”

Esta manera de entender el servicio también se relaciona con la responsabilidad que, para ella, implica mantener una comunicación cercana. No se trata solamente de estar disponible para escuchar, sino de procurar que esa conversación tenga continuidad y pueda traducirse en una respuesta concreta. Es una visión que ha ido construyendo a partir de sus experiencias y que forma parte de la relación que busca mantener con las personas.

REYNOSA, UNA HISTORIA PERSONAL

Cuando habla de Reynosa, Magaly no se refiere únicamente a la ciudad desde su responsabilidad pública. Su vínculo también está hecho de recuerdos, afectos, lugares y personas que forman parte de su historia. Aquí se encuentran su familia y buena parte de las experiencias que han acompañado su crecimiento, por lo que hablar de la ciudad significa hacerlo desde una conexión que va más allá del trabajo.

“Reynosa es hogar”, dice al describir lo que representa para ella.

Esa pertenencia también influye en la relación que desea conservar con la comunidad. Magaly considera que la confianza se construye con el tiempo y se cuida a través de los hechos, pero también mediante la disposición de escuchar incluso cuando las conversaciones incluyen desacuerdos o críticas. Para ella, mantener la cercanía implica permitir que las personas se expresen con franqueza y reciban un trato respetuoso, sin que las diferencias se conviertan en una barrera para el diálogo.

Quienes la conocen fuera de la vida pública, también conocen su lado familiar, sus alegrías, sus momentos de cansancio y su sentido del humor. Son facetas que difícilmente aparecen en una imagen pública, pero que forman parte de la persona que existe detrás de las responsabilidades y los compromisos cotidianos.

LOS PLANES QUE TAMBIÉN SON SUYOS

Fuera de sus actividades, Magaly tiene intereses y aspiraciones que le gustaría explorar con mayor libertad. También desea continuar construyendo recuerdos con su familia y disfrutar de esos momentos cotidianos que, en medio de la rutina, pueden quedar relegados por las obligaciones.

“Me gustaría aprender a pintar, conocer lugares y personas nuevas, y cuidar más esos espacios que a veces la rutina va dejando al final”, comparte.

Al pensar en lo que le gustaría dejar como recuerdo, Magaly vuelve a los principios que han acompañado su historia desde la infancia. La cercanía, la lealtad a sus convicciones y la gratitud hacia quienes han formado parte de su camino son aspectos con los que espera ser recordada, tanto por su familia como por las personas con quienes ha coincidido a lo largo de los años.

“Si mi familia y la gente que me acompañó recuerdan eso de mí, sentiré que dejé algo valioso.”

Más allá de los cargos y las responsabilidades, su historia personal continúa construyéndose en esos espacios que considera esenciales: la familia, el vínculo con su ciudad y la posibilidad de estar presente para los demás. Una historia en la que las enseñanzas del pasado siguen acompañando sus decisiones y en la que los planes por cumplir conviven con el deseo de conservar aquello que le da sentido a su vida cotidiana.

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