ÑAM ÑAM
por CYNTHIA ROBLES WELCH
Cuando el frío nos hace temblar y las bebidas calientes invitan a reunirnos para entrar en calor, las infusiones o tés son las mejores opciones, pues además permiten relajarnos y disfrutar su sabor a través del aroma que desprenden.
Otra de las ventajas es que se pueden tomar fríos y de esta forma alejarnos de ese consumo inmoderado de refrescos y bebidas endulzadas que están haciendo estragos en la salud.
Hemos llegado a desconectarnos tanto de nuestro cuerpo que los tés e infusiones son la oportunidad de experimentar con nuevas alternativas.
Para el consumo diario el agua de calidad debiera de ser suficiente pero el té puede ofrecernos beneficios terapéuticos que se pueden disfrutar sin remordimiento.
Existen variedades de tés por lo que sugiero los compren a granel y no en bolsa, porque éstas contienen compuestos plásticos que los contaminan al calentarlo.
BENEFICIOS
Entre otros, mejora la lucidez mental y desacelera la degeneración de las células cerebrales; controla la presión arterial, protege contra la diabetes tipo 2, reduce el colesterol en la sangre y los triglicéridos, disminuye el riesgo al cáncer de seno, colon, pulmón, ovarios y próstata, también ayuda a prevenir un ataque al corazón y cerebral.
Ciertos tipos de té, en el caso del cáncer: neutralizan los efectos de las grasas y aceites nocivos en el cuerpo, inhiben las bacterias y virus, mejoran la digestión y protegen contra la oxidación del cerebro e hígado.
LA TEMPERATURA
Es importante considerarla para mantener los nutrientes, el sabor y olor del té.
Si se trata de un té negro el agua debe estar entre los 90 y 95º C, justo por debajo del punto de ebullición.
Para los tés verdes la mejor temperatura es entre los 85 y 90º C, es decir hervir el agua y esperar después unos segundos a que se enfríe ligeramente. Si se prepara el té con agua hirviendo (100º C) el sabor y olor del té no son los mejores.
A mí me gusta, y se dice que es lo ideal, usar tazas de cerámica, de porcelana de color blanco o de vidrio transparente, para no interferir con el sabor y aroma del mismo.
• Para disfrutarlo hay que tomarse un tiempo para meditar y darse un respiro. El tiempo de infusión sugerido es de entre 2 y 3 minutos. Depende mucho del tipo de té y tus gustos.
• Entre más tiempo en reposo se deje, mayor será la extracción del té: teanina, flavonoides, polifenoles, teína, taninos, etc., y mayor será la intensidad del sabor y de la astringencia.
• Los añadidos en el té pueden ser azúcar, leche, limón o probar con otros ingredientes.
• Para saborearlo lo ideal es tomarlo despacio de manera que te ayude a tener un espacio contigo mismo o convertirse en un ritual, para aprovechar la oportunidad de fomentar los lazos familiares.
Manos a la olla
Aunque pareciera sencillo el proceso de elaboración de un té, se deben tomar en cuenta estas consideraciones.
• Hervir agua en una jarra eléctrica o en una olla de acero en la estufa (evitar utilizar de teflón, ya que puede emanar químicos dañinos al ser calentada). Si se usa el microondas, que no es lo más recomendable, antes de verter el té, mover con una cuchara el agua.
• Precalentar la tetera o taza donde se va a servir el agua previamente hervida, para evitar que el líquido se enfríe y mantenerlo caliente. Dejar sólo unos minutos para darle calor al envase.
• Aparte, en un infusor, filtro o en la tetera colocar las hojas de té. Agregarlo poco a poco de acuerdo al sabor deseado (evitar un difusor de plástico).
(Bibliografía: www.mercola.com)
ahernandez@revistaclase.com
Tels. 929.75.85 al 87. Ext. 106