Hace unos cuantos días tuve la oportunidad de convivir y compartir momentos muy agradables con un nuevo grupo de mujeres donde fui invitada por una amiga, la que a diferencia de mí, se le da con más facilidad el tener un gran número de amistades. Característica que, desde luego, siempre le he admirado, quizá sea por ello que siempre la veo sonriente y de buen humor, pues entre mis compromisos profesionales y laborales, aunque quisiera, desgraciadamente el tiempo no me alcanza para tener tantos socialitos con la facilidad que a ella se le da.
He de confesarles que para mí esa reunión de aquella noche fue muy nutritiva y de gran aprendizaje.
Comenzaré por contarles que llegué a casa de mi amiga –a quien ahora le tocó ser la anfitriona–, ya que se reúnen ciertas veces y se van sorteando la casa donde será la reunión.
Pues bien, ese día apenas llegué, fui recibida de manera muy afectiva por ella y los que ya estaban presentes.
Aunque para mí el hacer nuevas amistades me agrada, he de confesar que no es algo que practique muy a menudo, y vaya que me considero una mujer muy sociable, pues me di cuenta que no era así, con pena y todo, y al paso de unos minutos ya me sentía como en casa.
Conforme pasaron las horas la plática se fue tornando muy amena y agradable. Se tocaron diferentes temas: que si los hijos adolescentes y sus tendencias tan de moda; los trabajos de cada una, los maridos o ex maridos, la familia, las aspiraciones que cada una teníamos, los planes que estaban aún en el tintero, etc., y mucho etc., pues han de saber que en una reunión de mujeres lo que más nos sobra son los temas de conversación. Nunca, pero nunca, estaremos en silencio ya que es “nuestro espacio”, “nuestra oportunidad” de desahogarnos, y en todas tenemos ese sentido empático que nos une si se trata de ser buena escucha para cuando la otra se siente “asfixiada”. Desde luego, no podía faltar el tema íntimo o confidencial que tanta falta nos hace expresar entre mujeres, y eso siento yo. Nos da un sentido de complicidad entre nosotras y si ya se logró ese nivel en el grupo, quiere decir que ya hay confianza y comodidad.
A partir de ese encuentro con mis nuevas amigas, me vino una reflexión que me hizo reforzar ese recurso tan valioso que utilizo muy a menudo con mis consultantes: El famoso círculo social, y es que a alguna de ellas se le vino a la cabeza decir: “Es que después del encierro aquel que tuvimos, se nos complicó más socializar, se desapareció nuestro grupo de amigas que antes teníamos”.
Muchas de nosotras nos enfocamos mas a las familias, a salir adelante después de alguna pérdida que tuvimos, en fin, todo cambió después de ese encierro forzado al que tuvimos que estar expuestos a nivel mundial. Y sí, tenía mucha razón, ya anteriormente en alguna reunión de trabajo escuché decir lo mismo, pero ahora provenía de un varón de treinta y tantos años, en la que hacía el comentario de manera parecida a lo que estaba escuchando esa noche.
Una de las herramientas que muy a menudo utilizo en consulta es precisamente el
círculo de amistades de mis pacientes o consultantes a los que exhorto a que salgan, se distraigan y fortalezcan su grupo de amistades e, incluso, les recomiendo que si no se sienten a gusto en donde están, mejor cambien de amistades y hagan nuevas pero que nunca se queden solos y encerrados pues la soledad es muy mala consejera.
A la mayoría les ha funcionado y regresan con nuevas ideas, más motivados, al conocer nuevas personas se dan cuenta que la vida sigue y el mundo sigue rodando; que el pasado ya pasó, y es una forma muy sana de salir adelante ante cualquier adversidad.

¡PSICO-EDÚCATE!
Licenciada en psicología clínica con maestría en Salud Mental Comunitaria; doctorado en Administración Estratégica para pacientes con Depresión y Ansiedad. Maestría
en Hipnosis Clínica y Terapia
Familiar Breve Sistémica.
Me encantó la iniciativa que tuvio este nuevo grupo que conocí, de relacionarse con nuevas personas sin prejuicios, sin mala intención, y con la única finalidad de ampliar su círculo social: compartir experiencias, sueños, pensamientos, ideas, una buena música, quizá un buen vino tinto y una muy agradable plática. Confirmo lo dicho al inicio de este texto: El círculo social sí influye y es importante además de muy necesario seguir fortaleciendo lazos de amistades preexistentes y, porqué no, hacer nuevos grupos, a todos siempre nos vendrá bien un buen grupo de amigos.
Te animo a que te des el tiempo de salir de ese encierro, quítate la pena o las excusas para no levantarte de ese sofá y salte. La vida está allá afuera esperándote, y siempre habrá alguien esperando a que te decidas a continuar viviendo, ese alguien se llama: amigo (a).