ÑAM ÑAM
por CYNTHIA ROBLES WELCH
Considero que escuchar a mi cuerpo es lo que más me ha funcionado en el estilo de vida que llevo y, de la misma forma, enseño a mi familia a hacerlo; si te conectas te va dictando qué necesita. No es fácil, vivimos tapando todas sus señales con pastillas y azúcar, entre otros medicamentos y sustancias, lo que es un gran reto.
Escuché hace poco a la nutrióloga Marcela Toscano en un programa de televisión hablar sobre el tema de la saciedad y me encantó su forma de compartir las claves para lograr hábitos que nos ayuden a entender los llamados del organismo.
Para sentir la señal de la saciedad creo que lo ideal es darle valor al ritual de la alimentación y concentrarse, liberándose de las distracciones, y hasta ambientar el momento con música suave dejándose sólo para satisfacer al organismo.
La relación con el alimento para mí es sagrada, yo tengo todo un ritual cuando voy a las compras, cocino y me siento con la familia y los amigos en torno a la mesa para disfrutar.
No suelo servir comida al centro, me gusta que cada quien tome lo que necesita, pues los alimentos a la vista no permiten que te conectes con tu saciedad y puedas entender mas fácil la señal de que estás satisfecho.
Cuando comes en tu trabajo, puedes lograr tener tu ritual sin distracciones, sólo hay que buscar la forma y de darte el tiempo. Si nos damos tiempo para socializar y tener intimidad ¿Por qué no para alimentarnos?
También es necesario masticar y disfrutar el alimento que elegimos, para ayudarle al organismo a recibirlo de la forma necesaria y responda como se requiere.
Sugiero además que se coma lento, puedes soltar el tenedor en cada bocado para que la señal llegue al cerebro en tiempo y puedas lograr entender el signo de saciedad en el momento que el cuerpo lo mande, así tú sabes cuando decir hasta aquí.
No dejar pasar mucho tiempo entre las comidas fuertes también funciona.
Recomiendo hacer dos tiempos de snack, uno a media mañana y otro a media tarde para lograr mantener la energía continua pero, sobre todo, no llegar a mis comidas fuertes enloquecida de hambre, esa es la mejor forma de evitar los atracones.
Aprender a decir “no” es importante. Cuando estamos socializando estamos acostumbrados a comer sin parar, para agradecer las atenciones de nuestros anfitriones, queremos llenar a nuestros invitados como si fueran barriles sin fondo, lo que no es necesario.
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