Crear una fundación en apoyo a niños víctimas de quemaduras fue un sueño contemplado por Rigoberto Garza Cantú (†); su esposa y sus hijos, a quienes heredó el valor del amor al prójimo, actualmente realizan gestiones para hacerlo realidad.
A 46 años de haberse casado con Rigoberto Garza Cantú (†) frente al altar de la Virgen de San Juan de los Lagos, en Jalisco,
Sonia Faz de Garza recuerda al hombre que le pidió contraer nupcias en esta iglesia, porque él así lo prometió cuando tuviera la bendición de encontrar al amor de su vida.
Ella con apenas 16 años de edad y don Rigoberto con 32, lograron formar una familia en la que procrearon a Juan Rigoberto, José Armando, Javier Alberto, Sonia Isela y Sandra Elizabeth.
El 27 de septiembre estarían festejando un aniversario de boda más, pero hace cinco meses que sufrieron la pérdida de este ser querido. Con tristeza habla de su partida, pero no olvida las muestras de afecto de las personas que asistieron a su funeral así como tampoco el interés de hacer realidad el sueño de su esposo: crear una fundación en apoyo y atención a los niños víctimas de quemaduras.
“El nos enseñó a ser muy unidos. Fue un hombre de acciones, bondadoso y humilde que con su ejemplo educó a nuestros cinco hijos. Aunque fue muy estricto con ellos, les enseñó a ser trabajadores y agradecidos con la gente pero, principalmente, con Dios”, expresó.
Sonia Faz recordó la amarga experiencia que su esposo sufrió cuando apenas tenía 23 años de edad, mientras se realizaba la cosecha de algodón.
“El estaba reparando un tractor con un soplete de gas. Muy cerca del lugar cocinaban con leña y el viento atrajo las brasas que se convirtieron en fuego provocándole graves quemaduras en el cuerpo… Sufrió mucho en todas las etapas posteriores a su accidente… Permaneció inconsciente durante tres meses”, señaló.
Mencionó que un médico recomendó a su suegro aplicarle a don Rigoberto una inyección que podría ayudarlo a reaccionar, pero también estaba la posibilidad de que falleciera.
Después de tomar la decisión de inyectarlo, una de sus cuñadas, por órdenes de su padre empezó a preparar la sala de su casa, un traje y el ataúd, como medida de prevención. Sin embargo, don Rigoberto respondió al medicamento para sorpresa de la familia.
“Bendito Dios sobrevivió porque tenía una misión que cumplir en este mundo”, exclamó doña Sonia.
Desde entonces, manifestó que durante tres años en la Ciudad de México le tuvieron que realizar infinidad de dolorosas cirugías reconstructivas.
Recordó que le comentaba que eran terribles, pero su ánimo no cesó ni la lucha.
“Cuando observaba a los niños y niñas con ese tipo de heridas él deseaba contar con las herramientas, hospitales y atenciones especiales para apoyarlos, a fin de evitar que sufrieran como él que lo padeció en carne propia”,
indicó.
FUNDACION EN SU HONOR
Con el tiempo, su fe inquebrantable y fuerza de voluntad para salir adelante permitieron a don Rigoberto Garza continuar en las labores del rancho y cumplir con las responsabilidades que le demandaba su vida en la política, pero no le fue posible crear un centro de atención para ayudar a los pequeños con el mismo problema.
“Ahora mis hijos y yo queremos rendirle un homenaje cumpliéndole este gran sueño”, refirió.
La idea de la familia Garza Faz es continuar con el legado de don Rigo, fallecido el 23 de abril de este año, por lo que se han organizado para iniciar acciones y arrancar el proyecto lo antes posible, aunque el 28 de octubre, día en el que estaría cumpliendo años su esposo, es lo que tendrían contemplado.
Actualmente, se mantienen en pláticas con profesionales y personas involucradas en la creación de este tipo de fundaciones de la Ciudad de México, para que los orienten y asesoren a fin de que puedan ofrecer la mejor atención cuando arranque el proyecto.
“Deseamos hacerlo de corazón sin intenciones de lucro. Nuestro interés no es sólo apoyar al menor también a sus padres de manera que puedan recibir atención integral. Además, vamos a informarnos para canalizar a los afectados a los centros de atención adecuados, en donde les puedan dar seguimiento a su tratamiento”, refirió.
Añadió que en estos casos, cuando se sufre un accidente de esta naturaleza, son importantes los cuidados para sobrevivir a una situación así, pero es fundamental el apoyo psicológico.
“El (su esposo) logró salir solo adelante y alcanzó sus metas personales y profesionales a pesar de lo que vivió. Siempre será un ejemplo a seguir para sus hijos, familia y muchas personas más”, consideró.
ETAPAS QUE MARCAN
En el transcurso de su vida, Sonia Faz de Garza guarda un recuerdo muy significativo cuando tuvo la oportunidad de ser presidenta del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en Reynosa de 1993 a 1995.
Compartió que desde que se casó, el 27 de septiembre de 1969, se dedicó por completo a su hogar y estuvo al lado de su esposo en la crianza de sus hijos.
“Regularmente me la pasaba tejiendo, esperando a que llegara mi marido para atenderlo, pero de pronto un día cambiaron las cosas cuando le ofrecieron a Rigo convertirse en candidato del Partido Revolucionario Institucional a la alcaldía de la ciudad. Al principio él no quería, le preocupaba su condición física, pero lo animamos y apoyamos para que se lanzara”, señaló.
Platicó que en los meses siguientes, al inicio de la campaña política, sus días de tranquilidad y sosiego en su casa quedaron atrás.
El primer día, manifestó, se sentía muy nerviosa porque tuvo que asistir a una colonia de la ciudad donde su marido participaría en un mitin.
Sin embargo, reconoció que el estrés disminuyó cuando empezó a acercarse a la población, conoció sus carencias y necesidades pero, principalmente, tuvo la oportunidad de ayudarlos.
Emocionada recordó cada uno de los momentos que compartió al lado de su esposo como presidente municipal de Reynosa, y la satisfacción de participar en obras sociales a favor de la comunidad, experiencia que le abrió un panorama que desconocía.
Al frente del DIF local, reconoció que la precaria forma de vida de los habitantes de los ejidos Corrales y El Guerreño la marcaron y motivaron para continuar trabajando a favor de las familias con mayores carencias.
Durante su gestión, atrajeron su interés los niños enfermos que no recibían atención médica y aquellos que tomaban clases debajo de un árbol de mezquite, sentados en unos cajones de madera.
Tal fue el impacto que le causaron que a través de su esposo solicitó recursos económicos para construir aulas con su mobiliario e iniciar brigadas médicas.
Añadió que también recibieron apoyo de una asociación de maquiladoras para construir jardines recreativos con juegos infantiles.
Aseguró que durante el periodo de administración de don Rigo, la educación, los deportes y la religión tuvieron un papel preponderante.
“Para él, un joven educado, realizando actividades deportivas y con valores seguiría por el buen camino”, sostuvo.
Con nostalgia, Sonia Faz compartió que su esposo dejó proyectos inconclusos debido a los padecimientos que lo aquejaron en sus últimos años de vida.
“Tenía muchos planes dirigidos al beneficio de la comunidad. Para él tres años en la alcaldía habían sido insuficientes para realizar más obras sociales. Le dolían las injusticias y deseaba que la situación mejorara, pero también le molestaba que la gente fuera desagradecida”, comentó.
Aseguró que como familia aprendieron a valorar lo que tienen y se han dado a la tarea de ayudar a mejorar las condiciones de vida de la gente de
Reynosa.
AMIGAS CON CORAZON
Su paso por la administración municipal la llenó de grandes satisfacciones, pero también la estimuló a ser un ejemplo de altruismo, por lo que hace más de 18 años creó la asociación “Amigas de corazón de Reynosa”, a favor de mujeres y niñas maltratadas y que han sido abusadas sexualmente.
Con el tiempo diversificaron sus esfuerzos encaminándolos a obras sociales relacionadas con la educación, la salud, la alimentación y la asesoría psicológica y jurídica.
Explicó que “Amigas con corazón” nació en el año de 1995 con el grupo de damas voluntarias del DIF local, amigas y profesionales, con quienes sigue trabajando a favor de las personas más vulnerables.
Durante los tres años de labor en el DIF creció la idea de hacer una asociación civil que trabajara a favor de esta noble causa.
“Conformamos un equipo de trabajo tan organizado y solidario que no podía perder esa unidad ni el ánimo de continuar. Durante la presidencia del DIF estuvieron conmigo día y noche, porque andábamos hasta la madrugada en las calles de Reynosa haciendo labor social”, mencionó.
Sonia Faz de Garza dijo que contó con el apoyo de su marido, a pesar de que habían pasado años muy intensos de trabajo.
Informó que actualmente suman 18 años continuos de acciones y siguen sumándose más personas a la asociación.
CABEZA
Muy conmovida, Sonia recordó que el 27 de septiembre estaría celebrando con su esposo su aniversario de bodas número 46, ya que fue en 1969 cuando unieron sus vidas en la iglesia de San Juan de los Lagos, Jalisco, cuando ella tenía 16 años de edad y don Rigo 32.
“Rigo me pidió que nos casáramos frente a la Virgen de San Juan de los Lagos, porque él había prometido que si un día conocía al amor de su vida contraería nupcias en esta iglesia y así fue. El pueblo de Reynosa Díaz se quedó solo el día de la boda porque nos acompañaron… querían mucho a ‘El rayo veloz’, como le decían. En caravana de carros y autobuses se fueron con nosotros para estar presentes en nuestra boda”, relató emocionada.
Indicó que a más de 20 años de su gestión como alcalde y diputado federal, la gente sigue recordando a don Rigoberto, a quien se refieren con muestras de cariño y agradecimiento.
“Su partida fue muy difícil, sin embargo, en su funeral confirmamos todo el amor que mi esposo sembró entre la población. La solidaridad de la gente que nos acompañó nos reconfortó y llenó como familia. Te enorgulleces, además, porque ratificas que hizo bien las cosas”, manifestó.
Conmovida expresó sentirse orgullosa de sus hijos y destacó la labor que actualmente desempeña el mayor de ellos, Rigoberto Garza Faz, como diputado local, al seguir los pasos de su padre.
“Mi hijo Rigo desde la preparatoria y universidad sobresalió por su liderazgo, desde joven observamos esta cualidad. Además, dirigió la campaña política de su papá e influyó mucho desde un comienzo para animarlo”, comentó.
Y con el recuerdo de don Rigoberto Garza Cantú termina una entrevista, pero no el sueño de hacer realidad una fundación que lleve su nombre y cobije a aquellos niños que como él fueron víctimas de una tragedia.
EJEMPLO DE GENEROSIDAD
Para Sonia Faz de Garza su experiencia al frente del DIF Reynosa la acercó a la población más vulnerable y desde entonces ha continuado su labor de ayuda. Su esposo fue un gran apoyo en su momento y ahora es un ejemplo para ella y su familia, por lo que guardan en su recuerdo las muestras de generosidad y rectitud que les inculcó.
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