Aunque no ejerció como instructora de danza clásica porque a corta edad tuvo a su primera hija, Karinya Chávez ha ejercido desde entonces la carrera más importante de su vida: titularse como madre. Su adoración son sus cinco hijos, y su mamá su mejor amiga.

Tenía apenas 19 años de edad cuando Karinya Chávez Gutiérrez se convirtió en madre de una niña a la que pusieron por nombre Sofía.
Aunque nunca consideró la posibilidad de tener una familia tan grande, a los cuatro años de haber nacido su primera hija le dio la bienvenida a Paulina, cuatro años después recibió a un varón, Eduardo, y apenas un año más tarde Valdemar, de quien siguió la pequeña Mariangela.
Al ser tan joven cuando tuvo la dicha de ser madre, el rol que conlleva la maternidad la ocupó de tiempo completo para dedicarse a criar y a educar a la bebé de la casa, por lo que no ejerció su carrera de instructora de danza clásica.
Para Karinya ser mamá es la oportunidad más grande que le ha dado la vida y lo más hermoso que le ha pasado.
“Es increíble lo que un hijo puede lograr en ti. Le agradezco a Dios esta oportunidad, ser parte de ellos, disfrutarlos y aprender de cada uno. Le agradezco también por darme la fortaleza necesaria para ayudarlos cuando me necesitan y la sabiduría para poder aconsejarlos. Mis hijos son mi vida entera y los amo incondicionalmente”, asegura.
Además, esta joven mamá de cinco hijos, presume la dicha de ser una feliz abuela de tres hermosas princesas: Marialana, Ava Sofia y Catalina.
“Las adoro y disfruto mucho. Son otra gran bendición en mi vida”, manifiesta.
LA MATERNIDAD

Los primeros cuatro meses de embarazo de Sofía fueron muy difíciles para Karinya; sufrió los malestares propios en esta etapa, pero por fortuna pasaron y los siguientes meses transcurrieron de forma más tranquila.
Cualquier malestar se desvanecía al pensar en la llegada de Sofía.
Como todas las mujeres, Karinya aprendió a ser madre sin un manual ni experiencia, solo con el amor y los consejos de su mamá.
Los siguientes embarazos fueron muy parecidos al primero, pero el cariño de madre siempre le dio la fortaleza para seguir adelante.
Sus dos primeras hijas nacieron en Monterrey y los tres últimos en McAllen. Al estar en otro país lejos de su familia le afectó al principio pero logró superarlo.
“Gracias a Dios todos fueron buenos embarazos, con altas y bajas pero sin complicaciones y siempre muy bien atendida”.
SATISFACCIONES
Educar a cinco hijos no ha sido tarea fácil, pero como mamá Karinya tiene muchas satisfacciones.
“Ver a mis hijos luchar por lo que quieren, cumplir sus metas, que se esfuercen por dar lo mejor de ellos mismos y verlos felices es lo que más me llena de satisfacción”, asegura.
Considera que cada etapa en la educación de sus hijos tiene sus desafíos.
“ …Pero creo que en lo personal ha sido lidiar con el temperamento de cada uno, tratar de entenderlos y poder orientarlos sin que se sientan presionados o que los estoy contradiciendo”, enfatizó.
UN REFUGIO

Karinya Chávez Gutiérrez es hija de Gloria Margarita Gutiérrez Aranda y hermana mayor de Leopoldo y Gerson.
Para ella su madre es todo. Su fortaleza, su refugio. Es su consejera y su mejor amiga.
“Una gran mujer a la que admiro, amo muchísimo y me siento muy orgullosa de ser su hija”, expresa.
Mi mamá, platica Karinya, nos educó de una forma muy estricta.
Señaló que para ella era primordial la formación escolar. Estaba muy atenta en que cumplieran con las tareas y sacaran buenas calificaciones.
Les permitía cumplir con sus compromisos sociales, asistir a fiestas, pero anteponiendo su educación.
“Siempre nos apoyó y nos trató con mucho amor y respeto”, asegura.
Por su parte, Karinya reconoce que no ha sido tan estricta con sus hijos, pero les ha inculcado la importancia de estudiar para salir adelante. Además de ser disciplinados.
Se considera una mamá consentidora, dándoles la confianza para platicar con ellos.
“Les doy la confianza y los apoyo en lo que puedo. Gracias a Dios los cinco son muy buenos hijos”, reconoce.