¿En alguna ocasión te ha pasado que al estar cerca de ciertas personas sientes como que tu energía disminuye, agotamiento o desmotivación después de haber convivido con ellos? ¿Una sensación de haberte robado tu energía y no aportan nada positivo a tu vida?
Siempre he pensado que las relaciones entre las personas influyen mucho en nuestro estado de ánimo y en la forma en la que percibimos el entorno y, de cierta manera, nuestro futuro; como dicen coloquialmente: “Dime con quien te juntas y te diré quién eres”.
Mientras que unas personas pueden impulsarnos a cumplir nuestros sueños, otras nos jalan como viento fuerte hacia atrás, y eso se siente. Eso puede ser indicador de que no están “alineadas” con nuestro bienestar tanto emocional como espiritual. Caso contrario, existen otras, en las que estar con ellas es como si respiraras aire fresco en un bosque, te sientes feliz, vivo, pleno, y deseas verlas nuevamente en corto tiempo. Con ellas puedes ser auténticamente tú, sin miedo a las críticas o a ser juzgado, puedes reír genuinamente, bailar sin sentirte observado, o mostrar esa parte más vulnerable de ti, y ellos también pueden hacerlo contigo. Sabes que en las buenas y en las malas puedes contar con ellos; son relaciones que te inspiran, te motivan a ser la mejor versión de ti, comparten tus sueños, celebran tus éxitos y aplauden tus logros.
Te invito a que prestes atención a cómo te sientes cuando estás cerca de estos dos diferentes tipos de personas. Observa las reacciones de cada una de ellas en los encuentros que tengas a futuro y gestiona qué emociones sientes en esas reuniones, quizá te des cuenta de que no tienen las mismas conexiones afectivas, ni los mismos intereses.
A las personas que sientas que no están en tu misma sintonía emocional o espiritual, es mejor verlas de lejos.
La vida te ofrece múltiples opciones, es cuestión de estar atentos, ser observadores de las personas que te rodean y no solo me refiero a las amistades, también puede ser en el núcleo familiar (bien dicen que hasta el árbol genealógico puede ser podado), y percibe qué emociones se activan estando ahí; si no te transmiten paz emocional, equilibrio y satisfacción, ¡ahí no es! Nunca será egoísta pensar en tu salud mental y tu bienestar. El tiempo pasa muy de prisa y no debes dejarlo pasar.
Disfruta tu vida, baila, ríe, arriésgate, llora, canta, haz ejercicio, ¡vive! Si el tiempo no se detiene, porque habrías de detenerte tú.