

Fotos por Ricardo Ayala
Styling por Eugenia Gomez
Maquillaje y peinado por Celeste González
Hay una imagen que Romina relaciona especialmente con el momento que está viviendo: la crin de un caballo moviéndose libremente con el aire. Para ella, esa escena habla de libertad, cambio y movimiento, pero también de algo mucho más personal: la sensación de comenzar una nueva etapa sin saber exactamente qué habrá después.
Quizá por eso esta sesión resulta especialmente cercana. Los caballos forman parte de sus recuerdos desde la infancia, pero también encuentran un significado distinto en el presente, justo cuando Romina comienza a preguntarse hacia dónde quiere llevar todo lo que ha construido.
DONDE TODO COMENZÓ
Antes de los seguidores, las cámaras profesionales y las oportunidades que hoy forman parte de su día a día, Romina ya jugaba a estar frente a una cámara. De niña se grababa sola como si tuviera un canal de YouTube, aunque aquellos videos nunca llegaban a publicarse. Tener una plataforma propia le parecía algo lejano, reservado para personas que veía desde fuera.
Su futuro, en cambio, parecía seguir un camino mucho más tradicional. Siempre imaginó que iría a la universidad, estudiaría negocios y eventualmente podría incorporarse al negocio de su papá o construir algo propio. La creación de contenido no estaba dentro de aquel plan, aunque las cámaras ya habían comenzado a formar parte de su vida mucho antes de que existiera una audiencia.
Con el tiempo empezó a compartir aquello que genuinamente disfrutaba: ropa, maquillaje, tips, tutoriales y pequeños momentos de su vida. Sus amigas y personas cercanas ya recurrían a ella cuando tenían dudas sobre algún producto o look, así que la idea de compartirlo con más personas surgió casi como una extensión natural de esas conversaciones.
LO QUE SUCEDE CUANDO DEJAS DE PENSARLO TANTO
Uno de los primeros momentos que recuerda con claridad ocurrió mientras se arreglaba para un evento. Era la primera vez que publicaba un video hablando directamente frente a la cámara y, aunque inicialmente estaba fuera de su zona de confort, decidió hacerlo.
Después de publicarlo comenzó a dudar. Pensó que quizá alguien podría reírse de ella. Entonces llegó una conclusión sencilla: era su cuenta, era su vida y podía compartir lo que quisiera.
La respuesta que recibió terminó cambiando la dimensión de aquel juego que había comenzado años atrás. A muchas personas también les gustó lo que hacía y, a partir de ahí, su comunidad comenzó a crecer rápidamente.
Más que el número de seguidores, lo que terminó adquiriendo un significado especial para ella fueron los mensajes de las niñas que comenzaron a seguirla. Saber que escuchaban lo que compartía también le hizo reconocer la responsabilidad que existe detrás de una plataforma con alcance.
Romina no busca presentar una vida perfecta. Quiere que sus redes sean un espacio positivo y, sobre todo, uno que se sienta cercano a quien realmente es.
UNA VERSIÓN QUE SIGUE SIENDO ELLA
Aunque reconoce que existe una diferencia entre la Romina que aparece en redes y la que conocen su familia y sus amigos, no cree que sean personas distintas. La diferencia está en cuánto de su vida decide compartir, no en la identidad que muestra.
Hay aspectos que prefiere cuidar: sus relaciones personales, su familia y los momentos más difíciles. Para ella, compartir una parte de su vida no significa convertirla completamente en contenido.
Esa manera de entender las redes también ha cambiado conforme su comunidad crece. La exposición puede hacer que sea fácil comenzar a pensar demasiado cada palabra, cada publicación y cada decisión. Por eso, mantener cerca a quienes la conocen fuera de internet se ha vuelto todavía más importante.
Su familia y sus amigos funcionan como ese punto de referencia que le recuerda quién es y de dónde viene.
Y quizá esa necesidad de conservar los pies en la tierra también tiene raíces mucho más antiguas.
LO QUE APRENDIÓ EN CASA
Romina recuerda su infancia como una etapa feliz y tranquila, rodeada del amor de su familia. Pero también hubo momentos complicados, particularmente con amistades y experiencias en las que llegó a sentirse excluida.
Con el tiempo entendió que esas situaciones también habían dejado algo en ella: una empatía mucho más profunda hacia quienes pueden sentirse fuera de lugar.
Desde pequeña, además, recibió de su mamá una enseñanza que todavía conserva: la importancia de ser diferente, única y auténtica. Esa idea terminó convirtiéndose en una especie de brújula personal que hoy también se refleja en la manera en que entiende la moda y las redes.
No busca encajar en una sola estética ni convertirse en una versión de sí misma diseñada para agradar a los demás. Prefiere experimentar, probar cosas diferentes y vestirse de una manera que la haga sentir cómoda.
Su inspiración actual viaja entre distintas épocas. Le atrae especialmente la estética de principios de los 2000 y la imagen de Marissa Cooper: femenina, sencilla y effortless. También encuentra inspiración en los años sesenta y setenta, desde los lentes grandes hasta las bandas para el cabello y los vestidos. Los ballet flats, los capri jeans y el uso de diferentes colores también forman parte de su estilo actual.
Para ella, la moda no determina quién es una persona. Es, sobre todo, una manera de expresarse y divertirse.
UNA LIBERTAD QUE CONOCE DESDE NIÑA
Hay una razón por la que el caballo ocupa un lugar tan natural dentro de esta historia.
Romina creció montando a caballo en el rancho y sus abuelos siempre han tenido caballos. Por eso, hablar de ellos inmediatamente la lleva a recuerdos de infancia, familia y naturaleza.
Pero existe otra conexión que permanece hasta hoy: la sensación de libertad que encuentra en el movimiento.
La describe como ese instante en el que el aire golpea el rostro mientras todo lo demás parece desaparecer. Puede ocurrir montando a caballo, esquiando o incluso viajando en un automóvil con las ventanas abiertas. Durante unos segundos, explica, simplemente está presente.
Por eso el concepto del Año del Caballo no representa para ella una idea ajena. La energía, el movimiento y la libertad que forman parte de esta celebración ya estaban vinculados a su propia historia.
Y ahora adquieren un significado diferente.
EL SIGUIENTE PASO
Romina reconoce que actualmente tiene muchos caminos frente a ella. Estudia en la universidad, continúa creciendo como modelo y creadora de contenido y, al mismo tiempo, comienza a imaginar todo lo que podría hacer con la plataforma que construyó.
No siempre es fácil decidir cuál de esos caminos tomar. Hay momentos en los que quisiera hacer todo al mismo tiempo y termina preguntándose cuál será la dirección correcta.
Pero también ha aprendido que avanzar no necesariamente significa tener todas las respuestas.
A veces, dice, significa simplemente dar el siguiente paso.
Esa idea parece acompañar buena parte del momento que está viviendo. No tiene completamente definido dónde estará en algunos años, pero sí tiene cada vez más claridad sobre aquello que le importa: ayudar a los demás, utilizar su voz de manera positiva y encontrar un propósito detrás de su crecimiento.
Uno de sus sueños es crear algún día una organización sin fines de lucro. También quisiera utilizar sus plataformas para dar visibilidad a causas importantes y acercarse todavía más a las niñas que forman parte de su comunidad.
No quiere dejar atrás la moda, la belleza ni los videos que disfruta hacer. Quiere sumarles algo más.
SEGUIR MOVIÉNDOSE
Quizá la imagen de la crin de un caballo moviéndose con el viento sea precisamente la que mejor describe a Romina en este momento.
No está completamente quieta, pero tampoco tiene definido el destino final. Está descubriendo sus gustos, sus metas, sus posibilidades y la persona en la que quiere convertirse.
El cambio, para ella, no ocurre necesariamente como una ruptura. A veces es simplemente la oportunidad de crecer hacia un lugar que todavía no puede ver con claridad.
Y en medio de todas esas posibilidades, hay algo que sí parece tener claro: no quiere que el crecimiento cambie aquello que la llevó hasta aquí.
Detrás de cada fotografía, video o número de seguidores sigue existiendo una joven que se grababa sola imaginando que tenía un canal de YouTube. Una estudiante, una hija, una amiga, una lectora, una amante de los musicales y la pintura, una joven que todavía tiene días buenos, días difíciles, inseguridades y sueños por cumplir.
Quizá ese sea el verdadero significado de avanzar: no saber exactamente qué viene después, pero tener la libertad de descubrirlo sin dejar de ser quien eres.
Y Romina parece estar justo ahí, en movimiento.





