
El Día de Acción de Gracias volvió a sentirse en ambos lados de la frontera, una tradición estadounidense que ha encontrado un espacio propio en las mesas de Reynosa y el Valle de Texas. Cada noviembre, familias y amigos se reúnen para agradecer lo vivido y compartir una cena que simboliza unión y gratitud.
En muchos hogares el pavo ocupó el centro de la mesa, acompañado por platillos que cada familia ha hecho suyos con el paso de los años. Tampoco faltaron las preparaciones clásicas, como el puré de papa y la tarta de calabaza, presentes en reuniones que mezclan costumbres, afectos y raíces.
Este 2026 las celebraciones mantuvieron su carácter íntimo y familiar. Desde pequeñas convivencias hasta grandes cenas, la región volvió a confirmar que Acción de Gracias es una fecha que une, no solo por tradición, sino por el deseo de compartir y reconocer lo que cada año deja.












