
El tema es cada vez más relevante, especialmente con el auge de la cultura pet-friendly y la necesidad de equilibrar los derechos de los tutores de perros con los de los ciudadanos que prefieren o necesitan espacios libres de animales. Sabemos que al tener un perro de compañía nos gustaría que vaya con nosotros a todas partes, y por el contrario, teniendo un perro de servicio esto es una regla de vida. Sin embargo como tutores responsables es importante conocer algunos aspectos que nos ayudan a preservar el bienestar de los perros estando en un espacio público sin afectar a quienes nos rodean.
Para que la convivencia sea armónica, existen normativas implícitas y legales que regulan esta interacción. Algunas acciones dependen totalmente del tutor, otras dependen de los sitios y establecimientos. Aquí compartimos algunas acciones necesarias para ayudar a nuestros perros al acudir a estos sitios.
Tener un perro en un espacio público implica un compromiso cívico ineludible, por lo que siempre hay que tener presentes algunos aspectos:
-Control absoluto: En la mayoría de las ciudades, es obligatorio el uso de correa en la vía pública. Esto evita accidentes automovilísticos, peleas con otros perros o molestias a personas que puedan tener fobia. Además, en diferentes estados de nuestro país existen normas y reglamentos que exigen el uso de correa en espacios públicos y establecimientos, y de no hacerlo así, puedes ser acreedor a sanciones
Aunque el uso de bozal suele ser controversial, en algunos países es obligatorio para razas catalogadas como potencialmente peligrosas, y no es sólo aplica para estas razas, sino también para cualquier perro con tendencia a la reactividad. Nuestra responsabilidad como tutores empieza desde educar al perro para la colocación y tolerancia del bozal, evitando que sea una experiencia desagradable.
-Higiene: recoger las heces no es opcional, es una medida de salud pública para prevenir la propagación de parásitos y enfermedades que puedan transmitirse a los humanos. Recuerda siempre cargar con bolsas para desechos, así como toallas húmedas o pañales en su caso. Sin embargo, la mejor opción siempre será una educación y entrenamiento para que tu perro pueda hacer sus necesidades en el lugar indicado. También sé constante en su higiene básica, como baño, deslanado, etc., de acuerdo con la recomendación de tu médico veterinario.
-Socialización y entrenamiento: Un perro en un espacio público debe tener un nivel básico de obediencia para responder al llamado y no mostrar conductas reactivas o agresivas hacia el entorno. Además, el tutor debe ser capaz de identificar señales de calma, las cuales hemos compartido en publicaciones anteriores, y ayudar al perro cuando se le dificulte gestionar situaciones estresantes. Se recomienda que la socialización inicie desde la etapa de cachorro, así como su proceso de enriquecimiento ambiental.
Estas son sólo algunas de las acciones que mejoran la convivencia de nuestros perros en espacios públicos, pero ten presente que el cumplimiento de ellas fomenta una mejor aceptación de nuestros amigos caninos en diferentes entornos. ¿Te gustaría saber más acerca de espacios pet-friendly o cómo ayudar a tu perro a usar un bozal? ¿Quieres conocer cómo educamos a nuestros perros de servicio? Contáctanos y síguenos a través de este espacio y de nuestras redes sociales.

