
El descontento del pueblo mexicano sometido al yugo del dictador Porfirio Díaz detonó una revolución en 1910 que pondría fin a una dictadura de 35 años, y convertiría a algunos de sus líderes, como Emiliano Zapata y Pancho Villa, en auténticas leyendas.
Dos años después y mientras se desarrollaba este conflicto armado contra la represión y la desigualdad social, con el caricaturista José Guadalupe Posada nace “La calavera garbancera” en 1912; referencia de las personas de sangre indígena que dejaron de vender maíz por garbanzos. Una crítica al clasismo de la sociedad mexicana al renegar éstas de su raza, herencia y cultura.
Famoso por sus litografías con escenas de muerte, estampas populares y caricaturas sociales, las obras de Posada abarcan una gran cantidad de temas, entre los que destacan las célebres “calaveras” e imágenes de ultratumba.
La catrina es una de las figuras más representativas de este excepcional pintor, grabador e ilustrador, no sólo del Día de Muertos.
La esquelética dama de clase alta vestida de gala, con sombrero francés con sus plumas de avestruz representa la miseria, los errores políticos y la hipocresía de toda una sociedad.
Desde ese momento, el ilustrador utilizó calaveras y esqueletos para acompañar sus escritos sarcásticos sobre política, religión y la vida cotidiana de México. Su cita más famosa: “Todos somos calaveras” que surge de la idea de que en el fondo todos somos iguales y no importa la forma en que te vistas o arregles para parecer mejor o importante.
Otra de sus frases destacadas es la de “La muerte es democrática, ya que, a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”.

POSADA Y RIVERA
Sin duda, la Revolución Mexicana tuvo gran influencia en el arte y la literatura, pero también en la música, en los corridos, especialmente los de las Adelitas, aquellas soldaderas que junto a los revolucionarios también tomaron las armas para pelear, y les hicieron la vida más amena a los soldados.
Guadalupe Posada, incluso, ha sido considerado un precursor del movimiento nacionalista en las artes plásticas, quien influyó en el arte mexicano de las siguientes generaciones de artistas, tales como Diego Rivera.
El muralista mexicano, en 1947, vistió a
La Catrina con el elegante y característico atuendo con el que se le conoce y a la que se le ve en el famoso mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, donde a la calaca tilica y flaca se le muestra en primer plano junto a José Guadalupe Posada.
En este monumental mural donde Rivera pinta a 30 personajes de la historia de México aparece La Catrina que lleva de la mano a Rivera en su versión infantil. Y rodeando a estas figuras centrales aparecen escritores, políticos, y demás personalidades que escribieron la historia de Mexico, todos ordenados de forma cronológica.
A la izquierda se observa la etapa de la conquista, la época colonial, la independencia, la invasión norteamericana y la intervención europea. En el lado derecho Rivera muestra la revolución, los movimientos campesinos y la lucha proletaria. Ahí están por ejemplo Emiliano Zapata y Porfirio Díaz.
Pero La Catrina tenía que estar acompañada y Diego Rivera le dibuja a su catrín.
El término “catrín” definía a aquellos hombres elegantes y bien vestidos que acompañaban a las damas con las mismas características. La palabra toma el significado de “hombre de clase muy acomodada, con mucho dinero y ropas finas”. Este estilo fue una imagen clásica de aristocracia de fines del siglo XIX y principios del XX, en la época del porfiriato.
La versión original de La Catrina es un grabado en metal que el artista muestra sólo de hombros hacía arriba, sin ropa o maquillaje, únicamente el sombrero francés con plumas. Este sombrero se ha interpretado como una crítica a la pobreza en la que vivían la mayoría de los mexicanos en esa época.
La Catrina desde entonces se convirtió en un fenómeno popular y tomó vuelo con las obras de ambos artistas e inspiró a todos sus admiradores a crear figuras de ella con distintos materiales.
Y es en el Día de Muertos que La Catrina del brazo de su catrín deambulan por las calles sin importar a qué clase social pertenezcan. Es el día en el que se festeja la muerte pero también se recuerda su origen, el haber nacido gracias a estos dos grandes artistas: José Guadalupe Posada y Diego Rivera. Herencia que hasta nuestros días ha sido inmortalizada, y es uno de los símbolos que más representa a México en estas festividades.